En Córdoba y sin padrinos
"Rajá" de Fernando
Pastora Galván, Ciclo Flamenco Viene del Sur. Teatro Central - Sevilla.
Pastora Galván y Antonio Fernández
Pastora Galván/Dos de cante Sólida madurez de Pastora Galván
Pastora caracolea
"Los veranos del Corral" Arranque de la muestra con buen pie
Futuro Flamenco
Haz el amor y la guerra
La Petite Francesa
La necesidad de crear un futuro
La bailaora Pastora Galván llena el Teatro Al Gumhuriya de El cairo
Pastora Galván. Sala La Compañía
Pastora Galván. Pastora
Una oda al baile por bulerías
(autor: Silvia Calado
fuente: flamenco-world.com)
Pastora Galván. Pastora
La bailaora que ha nacido tras pasar por la centrifugadora de ‘La Francesa’ es fascinante. La de antes, bueno, tenía flamencura, fuerza y cadera. Como tantas otras. Pero esta nueva Pastora Galván está dotada de ese algo tan imposible: ser única. Ya ha tomado distancia de sí misma y también incluso del ‘israelismo’, para defender planteamientos cada vez más propios. Y no es que se complique la vida, sino más bien al contrario; parte de una sencillez antigua y hasta casera. Ahí están esas bulerías que parecen sacadas de la mesa camilla del Titi de Triana. Descalza, culona, fresca y una pizquita vulgar: una bestia. Y La Tobala metiendo palos en candela... Luego se vuelve sofisticada y punzante en la seguiriya, a la que dota de pasos, mudanzas y una manera de construir hasta ahora inéditos. Bobote le marca el compás sobre la mesa. David Lagos le presta su cante sabio. La bata de cola blanca refleja una cegadora luz por alegrías, revoleándola con redaños y un innovador clasicismo. El mismo que aplica a los tangos, traca final de un espectáculo que cierra -a la hora justa y ganas de más- trazando una espiral inacabable. Y un epílogo: ella cantó y Bobote le bailó. Ole.
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